martes, 19 de noviembre de 2013

Una Relación Personal con Dios

¿La sabiduría del mundo puede darle un sentido a mi vida?

Eclesiastés 1:2, 9-101:2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.
1:3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
1:4 Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece.
1:5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta.
1:6 El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo.
1:7 Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo.
1:8 Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.
1:9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.
1:10 ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido.

Meditación

Salomón dispuso su corazón para buscar el significado de la vida. Probó todo tipo  de placeres. Trató de encontrar satisfacción en la riqueza, en sus proyectos de construcción, y en el aumento de su gran sabiduría. Pero todo fue en vano, todos sus esfuerzos humanos para alcanzar armonía interior fueron inútiles. Al final, cansado y deprimido llegó a la conclusión de que nada tenía sentido. Millones de hombres habían nacido y muerto antes que él, y nada había cambiado. Lloró por el hecho de que los hombres no son recordados y ni él lo sería. No sabemos lo que Salomón padecía, pero indudablemente sus luchas existenciales y conflictos internos lo habían metido en un pozo depresivo muy profundo, uno de esos pozos donde es tan común que caigan  personas muy sabias y mentes muy brillantes. No podemos conocer con exactitud lo que le pasaba, que era lo que lo atormentaba o que pensamientos o razonamientos le quitaban la paz, todo lo que tenemos son algunas de sus sabias palabras y unas cuantas páginas de su historia narradas en el Antiguo Testamento.

El tenía la sabiduría para darse cuenta de que todo lo que se fomentaba como nuevo era sólo una cara diferente en un producto antiguo. Ha pasado mucho tiempo desde Salomón hasta nuestros días, pero el hombre todavía trata de encontrar placer en las mismas cosas que buscó hace miles de años atrás. Y casi sin lugar a dudas dentro de miles de años mas adelante, estarán buscando encontrar placer en las mismas cosas que están buscando hoy.
Lo que Salomón con toda su sabiduría no pudo ver fue la venida de Jesús. A pesar de la promesa que Dios hizo a su padre, él no vio que su descendiente sería el Mesías. ¿Podría haber dicho que nada tiene sentido si sabía que Dios tiene planes eternos para los creyentes y que iba a enseñarles la forma de vivir y de morir para alcanzar salvación?. Todo pierde sentido si solo se buscan las cosas del mundo y la satisfacción personal. Salomón sabía que se debía temer a Dios y guardar sus mandamientos para no ser castigados en el día del juicio. Lo que se perdió de tener fue una relación diaria con Dios, y entender que los verdaderos tesoros se deben tener en el cielo, donde no perecen.

Finalizando
Nuestra existencia está llena de significados eternos. Para encontrar el verdadero propósito de nuestra existencia y llevar una vida con sentido debemos entrar en una relación  diaria y profunda con el Señor.
Dios te bendiga !



photo credit: Contando Estrelas via photopin cc



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Suscríbete para Recibir Nuestras Reflexiones por Correo Electrónico!


Ingresa tu correo:




Recíbelo por FeedBurner