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sábado, 5 de mayo de 2018

Reflexión Cristiana Sobre el Perdón ¿Qué Enseña Dios?

Estaba seguro que la había perdonado, no tenia dudas de eso, me costó mucho trabajo pero creí haberlo logrado. Mas cuando la volví a ver las heridas del pasado se abrieron como si nunca hubieran sanado. La vi venir hacia mi y me alejé de ella lo más rápido posible. Luego comencé a preguntarme...¿Realmente he perdonado a esta chica?. Recordaba haber orado mucho por ella, y entre llantos y palabras de perdón pensé haber dejado todo eso muy claro con Dios y con mi corazón. Pero me equivoqué, entonces tuve que empezar todo de nuevo.

Sin dudas el mejor ejemplo de perdón que existió en la historia fue el que Jesús dejó cuando por su propia voluntad se colgó en una cruz para ofrecernos el perdón por nuestros pecados, y así reconciliarnos con Dios. Y justo antes de expirar, de finalizar su misión pronunció palabras grandes y poderosas: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). 

En este acto de amor y sacrificio El Señor nos enseñó lo importante que es el perdón. Sin embargo, debido a nuestras imperfecciones, a nuestra carnalidad, a nuestros egos, todavía tenemos problemas con eso. Entonces, ¿cómo podemos perdonar de corazón a alguien y que nuestras oraciones sean realmente de perdón, no solo para estar en paz con quien nos lastimó, sino para sanar las heridas que nos causó?...

La Biblia nos enseña a no tener en cuenta las faltas de los demás, y a perdonar todas sus ofensas (Colosenses 3:13). Recuerda, el Señor nos perdonó, y de la misma manera nosotros debemos perdonar a los demás. Lo sé.. en muchas ocasiones es difícil, y más aún cuando existió algún tipo de abuso, pero con la Palabra de Dios como nuestra guía podemos aprender a perdonar incluso a los que nos hirieron profundamente, a los que más dolor nos causaron. Esta es una orden de Dios por nuestro propio bien, para librarnos de raíces de amargura, para aliviar el dolor de nuestras almas, y también para demostrar a nuestros ofensores que no obraron bien, sin necesidad de devolverles el golpe. Que tengas un excelente día!

                                                                Marcel Amorín




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martes, 27 de octubre de 2015

Un Mensaje de Dios para todas las Mujeres





mujer triste

Palabras de Dios para Ti - Mujer que Sufres


Mi amada, has vivido en oscuridad durante mucho tiempo, es hora de que salgas a la luz. Es momento de dejar la tristeza atrás, de romper las cadenas que te atan al miedo. Ha llegado el tiempo de tu libertad. Hoy voy a perdonar todos tus errores del pasado y nunca más los traeré a la memoria.

Ahora tengo mis manos puestas sobre ti, estoy sanando tu alma, aliviando tus heridas, y reparando tu dañado corazón. Quizás aún no lo percibes, pero pronto verás el resultado de la transformación que aré en tu vida, entonces recordarás estas palabras y sabrás que fui yo quien produjo esos cambios.

Sanaré tu cuerpo, restauraré tu mente, daré a tu espíritu nuevas fuerzas. Enderezaré tus veredas y te despejaré el camino para que alcances tus objetivos. Ya no volverás a sentir miedo, ni soledad, ni tristeza, en cambio tendrás seguridad, tranquilidad, prosperidad. Y tu sueños serán dulces como la miel. Entonces tu alma se llenará de gozo y paz.

Todo irá sucediendo poco a poco, ya lo verás, mientras tanto, no pierdas la fe en mis promesas. Ni permitas que la maldad del mundo te alcance. Ocupa tu mente en cosas buenas, vence lo malo con el bien. Y siempre ten presente, que yo soy el Dios de tu bienestar, tu Señor, y tu Salvador.

Voy a curar tus heridas y a ungir tu alma con fragancias de jazmines y lirios. 
Ven, acércate mi amada, he venido a sanarte.


                                                               Sofía Andreoli Duarte




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lunes, 2 de diciembre de 2013

Heridas y Cicatrices del Alma

Alma herida
 "Acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él". Lucas10:34
Como todos sabemos, heridas y cicatrices no son la misma cosa. Mientras que una cicatriz es la marca que recuerda a una vieja lesión ya sanada, una herida abierta puede causar la muerte. Pero si tratamos a esta herida de la forma correcta, con buena medicina, higiene, aire puro y un ambiente estéril, nuestro sistema inmunitario hará el resto y sin dudas sanará en pocos días. En cambio si hacemos todo lo contrario y no le damos medicina, ni higiene, ni cuidado, se podría generar una infección que impediría la evolución curativa, se agrandaría mas la lesión y existiría el riesgo de perder la vida.

Las heridas emocionales en alguna forma se parecen a las heridas físicas y salvando las diferencias tienen grandes similitudes. Las heridas del alma también podrían encontrar un camino a la curación si les ofrecemos el entorno indicado para curarse con eficacia y rapidez. Pero estando en medio de un ambiente destructivo, alcanzar la salud deseada será un proceso largo y difícil, sin olvidarnos que las heridas mal curadas pueden volver a abrirse con facilidad.
¿Existe alguien en tu vida que pueda hacer lo que hizo el buen samaritano y te ayude a sanar, alguien que pueda cargarte y llevarte a un lugar esterilizado, seguro, y limpie suavemente tus lesiones, te de buena medicina y te cuide hasta que te recuperes?

Quizás tienes una herida del pasado, una herida que que no has podido cerrar, o peor aún, quizás tengas una de esas heridas que se agrandan con el tiempo y cada día sangran mas. Si es así debes buscar ayuda de inmediato, quizás de un amigo, o de tu pastor o de un consejero para que te orienten, animen y cuiden de ti en el proceso de curación. Pero sobre todo, no olvides que la mejor medicina que tenemos los cristianos y la única que nos dará la curación completa, solo la obtendremos a través una relación diaria con nuestro gran Médico.

 Oremos:

 Señor Amado, te pido que me ayudes a alcanzar salud en esas áreas donde no se puede llegar con medicina común, pongo bajo tus pies este sufrimiento que me ha dañado el alma y confieso con mis labios creyendo en mi corazón que tú me darás la sanidad completa a través de tu mano poderosa y sanadora, el nombre Jesús. Amén.


                                                                                                  Marcel Amorín
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