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martes, 19 de octubre de 2021

Cristo nos justifica delante de Dios

 


Me encontraba yo ansioso por motivos de las obras para el Señor, tratando de sumar tareas de evangelista, exigiéndome todo el tiempo, no solo a mi también a mis hermanos, para que en aquel día poder ser tomados en cuenta para la salvación.. pero cierta noche caí en sueño profundo y fui llevado en el espíritu a una visión. Pude ver frente a mi una potente luz, radiante, yo sabía que era Dios Padre, aunque no podía ver su rostro, y muchos libros sobre una mesa, de pronto Él tomó uno de los libros, lo abrió y comenzó a leer en voz alta cada una de mis faltas, cada pensamiento pecaminoso, que sin ser pecados escandalosos de esos que se hacen conscientemente, eran pecado igual. Uno tras otro los leía y me iba recordando cada vez que le había fallado, al final cerró el libro, y no había nada bueno escrito allí sobre mi, no se encontraban ni mis buenas obras, ni mis oraciones, ni mis años de evangelista, nada de eso. Me sentí tan avergonzado al ver que mis maldades eran tantas que me hundí en el suelo viéndome derrotado, sabiendo que merecía lo peor, porque Dios es justo y sabía que debía juzgarme según mis obras, y le dije: "estoy perdido delante de tu presencia, se que merezco lo peor de ti y nada de lo que he hecho bueno según mi manera de pensar tiene valor". Sinceramente tuve miedo, estaba frente al Juez justo, frente a quien tenía mi vida en sus manos, mi eternidad en sus manos, comencé a llorar perdidamente reconociendo mi condición reconocía que todo lo que había dicho era cierto. Y en el momento que peor me sentía y ya no me quedaba valor ni siquiera para levantar mi cabeza, veo que se me acerca un hombre, y sentí en el espíritu que era Jesús, se puso junto a mi, levantó mi rostro, me miró dulcemente, luego miró al Padre y le dijo: "Yo lo justifiqué, el es mío, puso su dedo pulgar en mi frente y en ese instante me sentí justificado. Entendí que no es por lo que yo haya hecho o haya dejado de hacer, pues el que único que nos puede justificar es Jesús, y no nuestras buenas obras. Después me ayudó a levantar y me dio una tarea específica para hacer. Al despertar de esa tan real visión comencé a llorar delante de su presencia porque entendí que no por lo que hallamos vivido, no por lo que hagamos en esta vida para Jesús, aunque lo hagamos con amor, aunque lo hagamos con empeño para glorificar su santo nombre, entendí que nada nos va a justificar, solamente la sangre de Cristo, solamente su sacrificio en la cruz es lo que nos justifica.

 Ahora yo se que el día que yo esté delante del juicio de Dios, Él leerá todas mis obras, aún los más íntimos pensamientos, los abrirá delante de todos pero vendrá el que me justifica y dirá: "El está justificado, porque yo lo justifico".

Y después de que el Señor me mostró todo esto mi alma sintió paz, y mucho mas deseo de servirle porque ahora entiendo que todo lo que haré será porque Jesús me está guiando, y aunque tenga mis errores porque soy humano y vivo en un mundo lleno de tentaciones, y aunque puedo caer, Él estará ahí para levantar mis manos y mostrarme su salvación. 

"siendo justificados gratuitamente por su gracia por
medio de la redención que es en Cristo Jesús"

Romanos 3:24

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miércoles, 6 de octubre de 2021

Jesucristo el único camino de regreso a casa


Todas las cosas por el fueron hechas, todo fue bueno en su tiempo, para su gloria creó al hombre, y lo hizo con sus propias manos, con barro le dio forma y sopló sobre su nariz, fú! y fue éste un alma viviente, Adán.  A su imagen y semejanza, un ser con conciencia, con eternidad, con libre albedrío, creativo como él, dotado de amor, dominio propio, y bondad, como Él. No, no somos un animalito mas como nos quieren hacer creer, somos el centro de la creación, puestos en un sitio hermoso creado para nosotros, maravilloso por donde se le pueda ver, sin carencias, sin enfermedades, sin problemas, y nos dio los sentidos necesarios para disfrutarlo. 

Pero el libre albedrío no podría existir sin la posibilidad de que su criatura pudiera elegir entre el bien y el mal. Lo bueno eran Él, su creación, toda la paz que podría caber en un corazón, su amor y su esencia.. lo malo, una Serpiente que hablaba mentiras. Como podemos ver lo bueno sacaba una amplia ventaja, era mas fácil portarse bien, era mas tentador hacer lo bueno. Los seres humanos vivieron por algún tiempo en Edén disfrutando de las bondades del lugar, del amor en su plenitud, de la naturaleza, pero cierto día sus corazones quisieron probar cosas diferentes, romper las reglas, y seguir los consejos de la Serpiente. 

La desobediencia sacó al hombre del paraíso, y desde entonces la tierra quedó maldita por su pecado. Al haber perdido aquella relación estrecha que tenía con Dios el corazón humano se fue llenando de maldades, envidias, adulterios, y homicidios, y aquel ser maravilloso creado para ser eternamente feliz en el Paraíso se transformó en un esclavo de sus propias pasiones, en un títere de la Serpiente.  Ahora era necesario trabajar duro para producir alimento, y los partos de la mujer tenían que ser dolorosos. Al ser apartados del árbol de la vida, como consecuencia los hombres deberían envejecer y morir.

Mientras las personas se multiplicaban el La Tierra, alejados completamente de Dios, crecían en rebeldía, y la mentira personificada en aquel animal cada día fue llenando sus oídos de blasfemias contra el Altísimo. Pero no podemos olvidar que en todos los tiempos hubieron hombres humildes temerosos de Dios que reconocieron su error y aceptaron su voluntad con valentía. Hombres de fe, por los cuales el mundo no fue destruido por completo en muchas ocasiones, por ellos, sólo por ellos.. dos ejemplos: Lot y Noé. 

Hoy en día, miles de años mas tarde, la humanidad sigue dando la espaldas a Dios, solo algunos pocos reconocen su pecado, la gran mayoría continúa rebelde escuchando al engañador, siguiendo sus sugerencias sin cuestionarlas porque aman lo malo, y detestan la verdad. La Verdad creó todo, y todo fue bueno al principio, la Verdad  hizo al hombre y a la mujer, hombre y mujer... la verdad se hizo hombre y dio su vida en una cruz para vencer a la Muerte, quien había entrado en Adán a través de una mentira.

Jesucristo es la ruta para llegar al Padre, en ningún otro fueron cargados nuestros pecados. Él es La Verdad y el único mediador entre Dios y los hombres, no hay otro intermediario, ni otro abogado, sólo Él, ni cura, ni santo, ni Buda, ni virgen, y la serpiente sabe eso, como también sabe que le queda poco tiempo, por ello últimamente ha arremetido con su arsenal de mentiras, haciendo creer a millones que hay otras formas, otras verdades que probar, como lo hizo en el principio.

No te dejes engañar, Jesús es el camino, la verdad y la vida, y nadie puede llegar a Dios sino es por Él.  

Estamos fuera de nuestro hogar, por nuestro pecado, pero si creemos en Jesús, que Dios le levantó de los muertos, y le pedimos perdón un día regresaremos a casa. Quizá pronto.



                                                                              Marcel Amorín

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sábado, 5 de mayo de 2018

Reflexión Cristiana Sobre el Perdón ¿Qué Enseña Dios?

Estaba seguro que la había perdonado, no tenia dudas de eso, me costó mucho trabajo pero creí haberlo logrado. Mas cuando la volví a ver las heridas del pasado se abrieron como si nunca hubieran sanado. La vi venir hacia mi y me alejé de ella lo más rápido posible. Luego comencé a preguntarme...¿Realmente he perdonado a esta chica?. Recordaba haber orado mucho por ella, y entre llantos y palabras de perdón pensé haber dejado todo eso muy claro con Dios y con mi corazón. Pero me equivoqué, entonces tuve que empezar todo de nuevo.

Sin dudas el mejor ejemplo de perdón que existió en la historia fue el que Jesús dejó cuando por su propia voluntad se colgó en una cruz para ofrecernos el perdón por nuestros pecados, y así reconciliarnos con Dios. Y justo antes de expirar, de finalizar su misión pronunció palabras grandes y poderosas: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). 

En este acto de amor y sacrificio El Señor nos enseñó lo importante que es el perdón. Sin embargo, debido a nuestras imperfecciones, a nuestra carnalidad, a nuestros egos, todavía tenemos problemas con eso. Entonces, ¿cómo podemos perdonar de corazón a alguien y que nuestras oraciones sean realmente de perdón, no solo para estar en paz con quien nos lastimó, sino para sanar las heridas que nos causó?...

La Biblia nos enseña a no tener en cuenta las faltas de los demás, y a perdonar todas sus ofensas (Colosenses 3:13). Recuerda, el Señor nos perdonó, y de la misma manera nosotros debemos perdonar a los demás. Lo sé.. en muchas ocasiones es difícil, y más aún cuando existió algún tipo de abuso, pero con la Palabra de Dios como nuestra guía podemos aprender a perdonar incluso a los que nos hirieron profundamente, a los que más dolor nos causaron. Esta es una orden de Dios por nuestro propio bien, para librarnos de raíces de amargura, para aliviar el dolor de nuestras almas, y también para demostrar a nuestros ofensores que no obraron bien, sin necesidad de devolverles el golpe. Que tengas un excelente día!

                                                                Marcel Amorín




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sábado, 23 de enero de 2016

¿Cómo Tratar a los Demás? ¿Qué dice la Biblia?

"Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas". Mateo 7:12

El versículo anterior nos invita a tratar a los demás como nos gustaría ser tratados nosotros. Los cristianos debemos tomar la vida de Jesús como una guía para saber la forma correcta de tratar a las personas. El jamás dijo.. "Yo soy Dios, ustedes deben seguirme y hacer todo lo que yo diga!". Una de las muchas cosas que hizo fue enseñar como debemos actuar con los demás. Perdonó pecados, era misericordioso y piadoso aún con aquellos que no lo merecían, ayudaba a los pobres, sanaba a los enfermos, y muchas otras cosas.

La Biblia, mas precisamente El Nuevo Testamento, nos revela como era el trato de Jesús con la gente. En un pasaje muy conocido, podemos leerlo enseñando sobre la importancia de perdonar, y que al hacerlo nosotros también obtendremos perdón.. "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial" (Mateo 6:14). Jesús desea que sus seguidores lo imitemos, y así como él mostró misericordia y piedad por los demás, nosotros también la mostremos, incluso por aquellos que no la merecen. Quiere que ayudemos a los pobres, que oremos por los enfermos, que confortemos a los afligidos de corazón, y que usemos la luz del Evangelio para alumbrar a los que viven en tinieblas espirituales.

"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos". Mateo 5:16 

Si no llevamos a la práctica sus enseñanzas, y por lo contrario, mostramos a las personas lo opuesto al amor de Dios, por lógica ellos comenzarán a vernos con malos ojos. Y éste será un mal testimonio de nuestra fe para los incrédulos, y lo peor.. ellos al ver nuestras maldades no querrán acercarse a Dios. En cambio si ven su amor en nosotros, desearán tener ese mismo amor para compartirlo con otros.

Si nos mostramos amorosos con El Creador y tratamos mal a las personas, nuestra relación con él no será la mejor, y esto sencillamente porque haríamos contristar a su Espíritu. Se podría decir que la relación que tenemos con las personas es un fiel reflejo de la relación que tenemos con Dios, y es imposible estar bien con Jesús si tratamos mal a la gente.

Amigo.. si de alguna forma sientes que este mensaje es para ti, te animo a que desde este día comiences a meditar sobre el tema. Pídele a Dios que te ayude a ser compasivo y amoroso con los demás, así como él lo es contigo, mostrándote misericordia y gracia. Dios Te Bendiga!


                                                            Marcel Amorín


Fotografía: https://pixabay.com





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sábado, 28 de marzo de 2015

¿Cómo Perdonar a quien nos Ofende?


"Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?" (1 Juan 4:20).

Perdón
Casi todos los días tenemos que perdonar a alguien. Cada momento surgen situaciones que nos hacen enojar, algunas de ellas nos dan motivos para guardar rencor. A veces se generan en el núcleo familiar, otras con amigos, con hermanos de la Iglesia, compañeros de trabajo, etc. El enojo o el resentimiento pueden echar raíz de amargura en nuestro corazón. Pero esto no termina ahí, si no actuamos a tiempo nos puede llevar a buscar cobrarnos lo que nos hicieron, o venganza. "Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo" (Efesios 4:26).

La semana pasada alguien me comentaba lo bien que se sentía practicando las enseñanzas del Evangelio, y cuan consagrado estaba a Dios. Por poco me convence. Hasta que en determinado momento comenzó a decirme lo dura que había sido su infancia, que creció en un hogar desintegrado con muchas limitaciones económicas y afectivas, y toda la culpa se la atribuía a su padre por haberlo abandonado cuando era pequeño. Según él, ese hombre no merecía su perdón. Sin dudas ésta persona aún no ha entendido que el perdón no se trata de merecimiento, de ser así nadie merecería el perdón de Dios. Cuando alguien que dice ser cristiano niega el perdón a otro, lo que está haciendo indirectamente es negar su eficacia, casi lo mismo que decir al Creador: "¡Tus consejos y mandamientos no sirven!". Y aunque profese seguir a Dios, vive en una mentira. Las acciones hablan. 

A causa de nuestros pecados nos hemos alejado de Dios, pero él en su misericordia se acercó nuevamente a nosotros en la persona de Jesucristo para perdonarnos. Y de la misma forma que fuimos perdonados, nosotros debemos perdonar a quien nos ofende. Y no vale usar como pretexto decir que nuestro rencor tiene un buen fundamento, ya que Dios nos ordenó amar a todas las personas, incluso a quienes nos aborrecen y maldicen. A cada instante estamos cometiendo pecados de muerte y El Creador constantemente nos brinda su perdón. Por ello no tenemos el derecho a odiar a nadie, además.. ¿No te parece ridículo negar el perdón a alguien que ya ha sido perdonado por Dios?.

Como cristianos que somos procuremos evitar que sentimientos como el odio y la ira entren a nuestro corazón y saquen lo peor de nosotros. No podemos odiar a nuestro hermano y decir que amamos a Dios, porque Dios es amor (1 Juan 4:16). Su palabra nos dice que si verdaderamente lo amamos, obedeceremos sus mandamientos, y él nos manda a amar.

 "No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Levítico 19:18).


                                                  
Marcel Amorín





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viernes, 1 de agosto de 2014

El Perdón en el Matrimonio

flor blanca perdón
"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo." (Efesios 4:32).

La misión de perdonarnos nuestras ofensas unos a otros debe comenzar dentro de la familia, pues allí es donde se siembran las primeras semillas de amargura. Semillas tales como el resentimiento, el odio y el rencor dan sus primeros frutos desde muy temprana edad, en la infancia.
La familia de alguna forma es una escuela de aprendizaje, donde Dios enseña a sus hijos una de sus materias preferidas "el perdón". Es allí donde el gran Maestro nos forma y transforma para hacer de nuestras vidas una bendición para la iglesia y el mundo.

¿Sabías que gran parte de los problemas que afrontan nuestras iglesias provienen de las tensiones que existen dentro del núcleo familiar?. Entonces...cuando se solucionan los problemas familiares, también se solucionarán muchos problemas en la Iglesia. Y lo mejor de todo esto es que cuando aprendemos a perdonar a nuestra familia también seremos capaces de perdonar a nuestros hermanos en la fe, o a cualquier otra persona que nos aya hecho daño. 

Es de vital importancia para recuperar o mantener la buena salud emocional de la familia que tanto el esposo aprenda a perdonar a su esposa y que la mujer a aprenda a perdonar a su marido. Por desgracia, a algunos les resulta más fácil perdonar personas externas que a los miembros de su familia.
Tanto el uno como el otro tienen que saber que sin el espíritu de perdón mutuo, es casi imposible vivir juntos ¡Cuantos matrimonios se podrían haber salvado si los cónyuge hubieran sabido perdonar!.
De algúna forma podríamos decir que el perdón es como la "respiración" de una pareja, sin no existe, la relación se asfixia y al final muere.

                                                                                                     
Marcel Amorín




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