lunes, 30 de diciembre de 2013

Hijos del Rey de Reyes

Privilegios reales

" Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado". Proverbios 18:10

 Cuando te encuentres en el sitio equivocado, no habrá nada mas inteligente que pedirle ayuda al Rey, especialmente si es algo que está relacionado con él. Cuando confiamos en Dios como nuestro Padre él nos adopta y pasamos a formar parte de su familia real. Y si estamos en problemas podremos contar con la protección del Rey.

 En muchos pasajes de las sagradas escrituras podemos observar la protección del Rey actuando en favor de sus hijos. José fue ascendido a una jerarquía alta en la corte del faraón. El pueblo israelita fue liberado milagrosamente de la esclavitud en Egipto. Daniel vio a un ángel cerrar las bocas de los leones. Ester habló con el rey y pudo salvar la vida de su pueblo (Ester Capítulo 04).

 Dios nunca nos prometió que el mal de este mundo no nos tocaría, pero nos da la seguridad que estará con nosotros para ayudarnos a vencer al mundo. Jesús se sienta junto a la cama de hospital y sufre nuestros dolores. Él se para a nuestro lado cuando lo rechazamos y permanece allí incluso en los momentos en que no creemos en la protección del Rey.

 No importando a qué circunstancias o dificultades nos enfrentemos en esta vida siempre es bueno saber que contamos con el  privilegio real de la protección del Rey.



"echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros". 1 Pedro 5:7
                                                                                    Marcel Amorín


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domingo, 29 de diciembre de 2013

Amar a los Enemigos

"Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros
enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid
a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian".
a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian".Lucas 6:27-28
sermón de jesús amar a los enemigos
 Los cristianos hemos sido perseguidos durante toda la historia, desde la iglesia primitiva hasta nuestros días se cuentan por millones los hermanos que han sufrido y sufren todo tipo de violencia y persecución por el bendito hecho de predicar la palabra de Dios. Hemos escuchamos y leído sobre cristianos que aun siendo golpeados, hostigados y encarcelados han respondido con dignidad y gracia admirable. Sin lugar a dudas ellos aprendieron a aplicar el mandamiento de Cristo cuando dijo "Amad a vuestros enemigos," incluso en las más duras de las circunstancias.

 No podemos pelearnos a golpes de puño por defender nuestra fe, pero tampoco podemos ponernos a correr cuando nos encontramos con alguien que nos odia y nos quiere  maltratar. La manera mas fácil y natural de responder a un enemigo es hacerles ver cuan desagradabes son para nosotros, pero guardando rencor multiplicamos en ellos el resentimiento. En cambio,
 Jesús nos enseña a amar a nuestros adversarios y a tratarlos bien. El término griego de amor incondicional es "agape". Agape es un  acto de nuestra voluntad en el que solo se tiene en cuenta el bien de la otra persona. Cuando elegimos amar, sujetamos nuestras emociones a la voluntad de nuestra mente.


 Una respuesta adecuada a un enemigo resultará beneficiosa para él. Dios tiene un plan redentor para las vidas de todas las personas, aún para aquellas que nosotros no somos de su agrado, y nos guste o no tenemos la oportunidad de ayudarlos a mostrarles el camino al Señor. Si les respondemos con enojo o con violencia o devolvemos sus insultos solo servirá para alimentar el deseo de nuestro adversario para causarnos daño, y estaremos dando un mal testimonio de la fe que predicamos tener.

 El impulso natural cuando alguien nos hace un mal es pagarle con la misma moneda y éste impulso solo puede ser sometido mediante la oración, el arma más poderosa que tenemos los cristianos. Sabiendo todas estas verdades debemos llevar a la práctica las enseñanzas recibidas y en lugar de andar mendigando a Dios para que derrote a nuestros opositores podríamos pedirle que nos de la oportunidad de poder expresarles amor genuino y cristiano. El Señor se deleita en responder este tipo de oraciones. Cuando tenemos el privilegio de suplir la necesidad de alguien que nos desprecia, sólo podemos esperar ver un sorprendente cambio en su vida.
 "Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman". Lucas 6:32 

                                   Marcel Amorín



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sábado, 28 de diciembre de 2013

La Cárcel del Resentimiento

resentimiento rencor pensando
" Se llenó de amargura mi alma,Y en mi corazón sentía punzadas.Tan torpe era yo, que no entendía; hera como una bestia delante de ti ".Salmos 73:21-22
El resentimiento lleva nuestras vidas a una cárcel espiritual y puede dejarnos allí durante mucho tiempo, a veces toda una vida. Es un sentimiento destructivo y nada agradable para el que lo posee. 

De una forma ilustrativa podríamos decir que el resentimiento le pone grilletes al alma, y es como estar día y noche atados a una gruesa cadena unida a una pesada bola de metal. Una atadura que nos mantiene alejados de experimentar emociones positivas como son la alegría el gozo y la paz.

¿Te sientes encarcelado a causa de un resentimiento?

Algunas veces las palabras o acciones de otras personas nos hacen tanto daño que producen profundas heridas en nuestros corazones, y en muchas ocaciones como resultado final llega el resentimiento. Y cuando éste se presenta es muy difícil eludirlo, tendríamos que negar nuestra capacidad humana de sentir, y eso es casi imposible. Quizás sea un mecanismo de defensa que se activa en la mente humana, algo instintivo para tratar reducir un poco el dolor que sentimos cuando hemos sido heridos.
Pero por nada de este mundo debemos permitir que el resentimiento haga en nosotros su
hogar permanente. Cuando decidimos vivir día y noche dentro de los confines del resentimiento, nos auto encarcelamos en prisiones de amargura y rencor. Si nuestra energía se vierte en este tipo de emociones negativas, nos estamos excluyendo de experimentar emociones vivificantes como son el perdón el amor y la esperanza.


No podemos elegir si seremos o no heridos, los errores de los demás están fuera de nuestro control, pero podemos determinar como responderemos al dolor que llega de la mano de otro. 

"Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; " 2ª a de Timoteo 2:24 
 "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;" Mateo 6:14
Suelta el resentimiento. Al hacerlo dejarás en libertad a tu corazón. 
                                                                                                                       

                                                         
Marcel Amorín


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jueves, 26 de diciembre de 2013

La Mejor Forma de Orar a Dios

Cierto día un cura católico, un pastor evangélico y un gurú se pusieron a discutir sobre cuales eran las mejores posiciones para orar a Dios, cerca de ellos un técnico de una empresa telefónica los escuchaba atentamente.

"De rodillas es definitivamente la mejor manera de rezar", dijo el cura católico.


"No", dijo el pastor esvangélico," los mejores resultados se obtienen con las manos extendidas al cielo".

"Los dos están equivocados", dijo el gurú, "la posición más efectiva para la oración es tumbado boca abajo en el piso".

 El técnico ya no pudo contenerse e interrumpió, " hola amigos, disculpen que me meta, la mejor oración que yo hice en mi vida fué una vez que quedé colgado boca abajo en la cima de un poste de teléfono a 15 metros de altura". 

Cuando los apóstoles le dijeron a Jesús "Señor, enséñanos a orar", él no les dijo que debían poner sus cuerpos en una postura en particular o una posición determinada, pero en cambio les enseñó que debían llegar a Dios con una actitud de humildad, respeto y dependencia de él.

Podemos apreciar mas claramente esto en Lucas 18, en esta parábola Cristo condenó al fariseo que llevado por su vanidad y su auto exaltación oraba para los hombres y no para Dios. Y alabó al publicano que oraba parado en el templo con su cabeza inclinada, y lo hacía con humildad de espíritu.


Dios ve con mucho agrado la oración sencilla y sobretodo la humilde, por eso a la hora de hacerlo es bueno revestirse de sencillez y humildad. Escrito está: "Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes" (1 Pedro 5:5).
Lo que da alas a la oración es la humildad del corazón de quien la realiza. En cambio. el orgullo y la
autoestima desmedida le cierran la puerta de los cielos a cualquier plegaria. Quién se acerque a Dios debe despojarse de su ego y vanagloria personal. No puede ser engreído ni vanidoso, tampoco poseer una sobrestimación de sus virtudes y buenas obras.

 Señor te pido así como el gran salmista David:
"Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti.Oh Jehová, roca mía, y redentor mío". Salmo 19:14
                                   Marcel Amorín


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lunes, 23 de diciembre de 2013

Los Hijos de Dios

Navidad María y Jesús
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. "(Juan 1:12-13).
El pesebre nos muestra de una forma simple y profunda la gran humildad de Jesús. Pero también se muestra como recordatorio de una humanidad que rechazó al mismo Dios que vino a salvarla y a darle vida eterna. Y en tan solo 33 años aquél bebé pasó del pesebre a una Cruz, y luego a una tumba. Crucificado y muerto por la manos de su propio pueblo.

Pero no todos le rechazaron. Existieron y existen personas
que le recibieron, creyeron en él y se regocijan al recordar su 
nacimiento, incluso en la primera navidad, entre ellos se incluyen a María, a José, a los pastores y a los reyes magos que siguiendo su estrella fueron guiados durante un largo viaje hacia el oeste. 


La venida del Señor no fue un espectáculo de fuerza mayor, ni una muestra de poder irresistible y mucho menos algo pomposo.Llegó a la tierra en silencio y con mucha discreción en el frágil cuerpito de un pequeño niño acostado en un pesebre.

Hoy llega a nosotros por el mismo camino, a través de simples
palabras de llenas de amor y paz, tan claro y puro como agua de manantial
nos invita a alimentarnos con su pan y con su vino. Otra vez viene a nosotros en
silencio, ofreciéndonos compartir su herencia y algo notable, 
ser 
nuestro hermano mayor y legítimos hijos del Altísimo Dios. Una invitación 
que nada tiene que ver con nuestra genealogía, ni tampoco por haber
trabajado duro en el ministerio que nos ha encomendado. Nos da la
oportunidad de nacer de Dios a través de la fe que ha sido derramada
en nosotros por intermedio de su Espíritu Santo.


Oración: Señor amado, te doy gracias por darme esta fe en ti que me da el derecho 
de ser tu hijo. Te ruego en el nombre de Jesús nuestro Salvador que me
mantengas en esta fe durante toda mi vida para poder formar parte de tu
eterna familia en los cielos junto a mis amados hermanos en Cristo. Amén.

                                                               Marcel Amorín




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